SEMANA 2 / Bitácoras
La clase comenzó con una frase que me quedó sonando: "una persona que solo valida su propia idea es un idiota."
Invalida la experiencia del otro, y le estaría negando la oportunidad de construir criterio. Hablar únicamente desde la experiencia personal puede convertirse en una forma de exclusión. No reconocer la vivencia del estudiante es herirlo. Comprendí que enseñar no es imponer una verdad, sino abrir espacio a múltiples experiencias. Incluso el lenguaje que usamos puede provocar mucho en el otro, incluso se habló de cómo las normas que damos por sentadas en nuestras vidas pueden excluir sin que lo notemos. (Y que las sigamos) ¿Quiénes somos cuando tenemos el poder de poner normas?, ¿Qué normas nos rigen y con que poder?
Después reflexionamos sobre el poder y los roles que lo ejercen. "¿Quiénes somos cuando manejamos poder?" Pensar el poder junto con la memoria nos llevó a la idea de trascendencia. Recordamos que la historia de las sociedades ha estado marcada por la lucha de clases, lo que evidencia que el poder nunca es neutral. Y "La clase social es la matriz con la que se lee la realidad".
También abordamos la responsabilidad de los maestros frente a la memoria. La educación no solo transmite información, sino que preserva memoria, enlaza acontecimientos y les da sentido. Hablamos de mitos, creencias culturales, procesos de apropiación y cuestionamiento. Entendí que enseñar implica cuidar y apropiarse de las raíces de nuestro pasado para el presente, para que el conocimiento no sea fragmentado sino significativo.
Finalmente, o como eje del ¿De dónde se provoca que seamos/actuemos/pensemos asi?, profundizamos en lo que hace humano al ser humano: su racionalidad, pero también su intuición, su lenguaje corporal y verbal, su entorno y contexto, su instinto por sobrevivir, su sensibilidad y capacidad de emocionarse, de simbolizar y de tener memoria. Todo esto construye identidad. Las preguntas incómodas nacen de la conciencia, y sin reconocimiento no hay conciencia. Volver a conocer es necesario para comprender verdaderamente. Incluso la culpa puede convertirse en un lugar de enseñanza si se asume como oportunidad de reflexión.
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