Relatoría clase I

 CONVIVENCIA Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

Relatoría I



Tema: El rol del ser humano y sus implicaciones en la convivencia.

Docente: Carlos López.

Autor: Juliana Alvarez.





INTRODUCCIÓN


La clase 1 de Convivencia y Resolución de Conflictos tuvo como propósito analizar cómo los vínculos humanos se configuran a partir de los roles, el lenguaje, las relaciones e historia familiar y los procesos inconscientes. Desde este punto, el conflicto no se entiende únicamente como un desacuerdo entre personas, sino como el resultado de la interacción entre subjetividades o prejuicios que interpretan las personas desde posiciones distintas. La convivencia es una construcción compleja que requiere conciencia del lugar que cada sujeto ocupa frente al otro.



DESARROLLO


  1. El rol y la subjetividad:


Uno de los conceptos centrales abordados por el profesor fue el de “rol”, entendido como el lugar que ocupa el sujeto dentro del sistema social que le permite pertenecer a determinados espacios (como la familia, la escuela, el trabajo, etc). El rol no solo orienta nuestras acciones y conducta sino que también condiciona la forma en que se percibe y se interpreta lo que vemos del otro. Desde el rol que se ocupa, se construyen juicios de valor que no siempre son conscientes, ya que están cegados por prejuicios internos, experiencias anteriores, o incluso inculcados por la crianza, jerarquía del rol, clase social o el resentimiento.


No se observa al otro en su totalidad, es como si el rol actuara como un filtro a nuestra percepción, de esta manera se explica por qué muchos conflictos no surgen de manera intencional, sino como consecuencia de interpretaciones distintas condicionadas por el lugar que cada sujeto ocupa en la relación.




  1. La familia, el inconsciente, y la construcción de la realidad:


Se reflexionó sobre la familia como la primera institución social y sobre los padres como primeros referentes en cómo nos vinculamos a nuestras relaciones. A través del complejo de Edipo, se explicó cómo las primeras relaciones afectivas dejan huellas profundas en la formación del sujeto. Experiencias tempranas que influyen posteriormente en la elección de pareja y en las formas de vinculación o comportamientos, buscamos inconscientemente patrones similares a nuestras figuras parentales, como carácter fuerte, celos, violencia, o aquello opuesto a lo que rechazamos de ellos. La historia familiar condiciona comportamientos, emociones y modos de relación que se reproducen en la vida adulta, y que muchas veces son manifestadas en situaciones de conflicto o vulnerabilidad.



  1. El lenguaje:


Otro eje fundamental de la clase fue el lenguaje, entendido como el medio a través del cual se construye la realidad y los vínculos. Se planteó que “la palabra es una espada”, (WORD, Sword), ya que el lenguaje tiene la capacidad de herir, etiquetar o generar violencia, pero también de hacer posible el diálogo y la comprensión. A través del lenguaje, el sujeto proyecta su carga interna, lo que implica que la forma de nombrar al otro revela tanto la subjetividad propia como la dinámica de la relación.



  1. El interés como base de toda relación:


Finalmente, se abordó la idea de que no existen relaciones desinteresadas, ya que todo vínculo humano implica una intención y un interés, incluso inconsciente. En el ámbito de la educación la relación entre docente y estudiante (Discente) se sostiene en el intercambio de conocimiento, las experiencias y la motivación mutua, dando puentes para entrar en sí mismo. Sin interés, el vínculo se vacía de sentido, intención y la convivencia se reduce a una relación normativa, sin posibilidad real de aprendizaje ni transformación. Aprender transforma.




CONCLUSIÓN


La clase nos permite reconocer cómo nuestra historia, nuestros roles, entornos y nuestro lenguaje influyen en la forma en que vemos y nos comunicamos con el otro. Los conflictos más allá de un enfrentamiento de ideas u opiniones es un choque entre roles, lenguaje y proyecciones del inconsciente hacia las diferencias.


Desde mi punto de vista, ser consciente de ello es un paso fundamental para construir relaciones más empáticas y funcionales. Resolver mis conflictos internos me muestra el mundo con ojos más amplios y menos subjetivos para poder relacionarme con otros de forma más sana, comprendiendo que su mundo, perspectiva, rol, lenguaje e historia son completamente distintos. 



Preguntas:

  • ¿Qué importancia tendría el reconocimiento del propio inconsciente para comprender al otro?

  • ¿Es posible que juzguemos en los demás aquello que rechazamos o sentimos vacío de nosotros mismos?

  • ¿Qué papel juega la introspección en la construcción de sociedad?

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